SUSANA MOSCATEL
12 de octubre de 2017 / 09:04 a.m.

CIUDAD DE MÉXICO.- Si al ver la puesta en escena "Privacidad", que Diego Luna alternará con Luis Gerardo Méndez, usted se entera de tanta cosas como nosotros solo por entrevistarlo, entonces seguramente cambiará para siempre la relación que tiene con su teléfono o computadora.

En una divertida ironía, ésta es probablemente la única obra de teatro donde le pedirán no sólo que no apague el aparato, sino que esté muy pendiente de él durante la función.

En entrevista, Luna lo que significa la privacidad en la era de la sobredosis de la información.

¿Cómo llegó 'Privacidad' a tu vida?

Pues tengo que culpar a Claudio Carrera de muchas cosas, entre ellas de conocer a Tina Galindo, quien lleva el teatro y que nos abrió las puertas. Con John Malkovich fue la primera vez que trabajamos ahí y fue revelador. Porque para ese teatro significaba otra cosa. Cosas muy comerciales, se abarrotaba y de pronto tuvimos miedo que no llegara la gente. Pero se reinventó el Teatro Insurgentes.

Hablas de cercanía, pero estamos hablando de una obra que toca el tema de cómo estamos tan cerca de tantas cosas que ni sabemos.

¡La privacidad! ¿Qué es eso? Estamos en Twitter, en Facebook, en Instagram, ya los teléfonos no los usamos para hablar por teléfono porque no tenemos tiempo de prestarle la atención a una sola conversación. Ya no vemos a los ojos a la gente porque lo estamos haciendo a través de una pantallita que te impide verle los ojos a la gente. O ves la imagen o ves la cámara. Ni siquiera estás logrando esa conexión virtual que se supone que estableces. Creo que es tiempo de parar un segundo y reflexionar hasta dónde la tecnología está hoy avasallando. Y nos ha quitado lo más íntimo, lo más nuestro.

Hoy de repente llega un amigo de viaje, y tú ya no le preguntas de su viaje porque ya viste 10 fotos en el Instagram. Pero nadie pone una foto en el Instagram cuando está triste, así que ya perdimos la oportunidad de preguntar, “¿qué tienes, Susana? te ves triste”.

Me contagia tu entusiasmo, pero en realidad es un tema aterrador. Si me permites me gustaría ligar con otro tema aterrador, en el que estás aun más que activo ayudando, el terremoto del día 19…

Ahí finalmente las redes sirvieron para algo. Yo recuerdo que en el 85 pasé literalmente diez horas con mi papá encontrando a toda la familia, haciendo ese primer acercamiento. “Ok, entonces de mi familia todos están a salvo, ya puedo salir a ayudar”. Ahora me llevó diez minutos saber que mi familia estaba bien, que su madre, mi padre, mis amigos, perfecto. A los 15 minutos yo ya era útil. Podía salir a ayudar a quien evidentemente lo necesitaba. Salimos todos a la calle a organizarnos. Los centros de acopio se montaron en horas, no en días.


Incluso los medios de comunicación ¿no?


Claro. Yo me acuerdo que en el 85 tenías que hablar a Televisa porque era la única que estaba y decías: “Por favor, díganle a la familia Luna que Diego está bien” y entonces pasaba la noticia.


Volviendo al tema de la privacidad, tan parecido es esto que está pasando a la fama. Tú siempre has sido tan cuidadoso con lo que compartes y creo que nosotros los ciudadanos de a pie no nos damos cuenta todo lo que otros saben de nosotros…

Por primera vez creo que todo esto, que a todos los que son figuras públicas no ha tocado vivir, nos tienen preparados para esto de una forma en que la ciudadanía no está preparada. Cuando tú subes la foto de un niño a Instagram o Facebook, ¿qué pasa? La subes además sin su consentimiento; ¿y esa imagen para que se va a utilizar? ¿Quién tiene acceso a ella? De forma legal y de forma ilegal, y en un futuro en qué va a parar eso. Toda la información que subimos a nuestras redes no nos detenemos a pensar si es pertinente.

La entrevista que le hicimos a Diego fue casi enseguida de su regreso del set de filmación, donde acaba de terminar su participación con uno de sus (y nuestros) ídolos. 



jeem